Ticketing de eventos no es un helpdesk ni una reventa
«Boletería» en Colombia suele ser la taquilla de un club. Millonarios, Nacional o América no se reemplazan con una landing. Esta página es para quien organiza su propio evento y vende sus boletas.
El ticketing de eventos es otra operación: un cupo, un precio, un cobro, la entrega de un código a quien compró y la liquidación de ese precio a quien organiza. La reventa —alguien que ya tiene una entrada y la ofrece de nuevo— es un tercer oficio. Una plataforma de reventa no te paga la preventa de tu show.
Si estás eligiendo software, la pregunta útil no es «cuál es la mejor ticketera». Es cuál de esos cuatro pasos cierra con un número que puedas poner en el contrato del sonido.
Los cuatro datos que tienen que estar por escrito
Pedí cuatro cosas antes de publicar el enlace, aunque la plataforma sea Tickean.
Quién paga el cargo: el organizador, el comprador, o los dos. Un 0% al organizador no dice nada si después aparece un cargo por QR o un mínimo mensual.
Desde qué fecha corre la liquidación: el día de la venta o el día del evento, y si los fines de semana cuentan.
Qué pasa con un reintegro: si se descuenta de la orden siguiente o si la plataforma retiene un porcentaje de todo lo cobrado «por si acaso».
Cómo se valida el acceso y qué ve el comprador en el precio final. Si el cargo de servicio aparece recién en el último paso, el precio publicado no era el precio final.
Cuándo se ordena la liquidación
Tickean ordena la liquidación del precio de la boleta dentro de los 2 días hábiles siguientes al día de la venta. Un día hábil es un día de semana que no es feriado. Una venta del lunes se ordena el miércoles. Una del viernes, el martes siguiente. Si el lunes es feriado, ese día no cuenta.
La orden sale en esa ventana. El banco, o la cuenta de pago, acredita cuando acredita. El reloj arranca el día de la venta, no la noche del evento. Una preventa de octubre para un show de diciembre no queda trabada hasta que el show termina.
Un ejemplo con el precio publicado
Si publicás la boleta a $50.000, ese importe es del organizador. Quien compra paga encima el cargo de servicio. El organizador recibís la boleta a $50.000. No hay un segundo porcentaje descontado del precio, ni un cargo por cada QR emitido.
200 boletas a $50.000 pesos colombianos son $10.000.000. Si esas boletas se confirman un lunes, la orden sale el miércoles. Las mismas unidades vendidas un viernes se ordenan el martes. El cargo de servicio no se resta de ese producto.
Qué queda fuera de esa orden
No entra una venta hecha mientras la verificación de identidad del organizador está incompleta. No entra un importe ya reintegrado. No entra un contracargo. No entra un importe que haya que retener por una alerta concreta de prevención de lavado de activos.
Esas cuatro exclusiones no estiran el calendario de las demás ventas. Si un reintegro o un contracargo aparece después de liquidado el importe, se descuenta de la liquidación siguiente o se reclama. El resto se liquida igual.
Qué resuelve el QR y qué no
Cada entrada emitida lleva un código de un solo uso. En la puerta se lee con un celular. Si el mismo código se presenta otra vez, la segunda lectura no tiene que abrir: el control sirve para eso, para no cobrar dos veces la misma entrada ni dejar pasar una copia.
El QR no reemplaza el aforo de la licencia ni el personal de seguridad. Dice quién compró y si ese código sigue vigente. Cuánta gente puede haber en el local lo dice el permiso del venue, no la ticketera.